Google vuelve a tener problemas con el sexismo. Durante el pasado fin de semana, la tecnológica de Mountain View (California) vivió un auténtico revuelo con visos de escándalo por la difusión interna del manifiesto de un ingeniero informático de la empresa en contra de las actuales políticas de igualdad de la compañía, que está en el centro del debate público por las diferencias salariales entre sus empleados hombres y mujeres.

Un ingeniero de software compartió en una plataforma interna de la compañía un manifiesto de 10 páginas titulado La cámara de resonancia ideológica de Google en el que argumenta que la baja representación de las mujeres en el sector tecnológico no se debe a un sesgo machista ni de discriminación laboral, sino a las diferencias psicológicas existentes entre hombres y mujeres. La información sobre el documento fue difundida por el blog Motherboard, aunque después el portal de tecnología Gizmodo lo publicó en su totalidad.

“Necesitamos dejar de asumir que las brechas de género implican sexismo”, propuso el autor del memorando. En el extenso documento asegura que las mujeres, en general, están más abiertas “hacia los sentimientos y la estética en lugar de las ideas”. “Las mujeres –prosigue– también tienen generalmente un mayor interés en las personas que en las ideas” a diferencia de los hombres. Esto, según el texto se puede simplificar con dos comportamientos diferenciados: empatizar o sistematizar.

“Estas dos diferencias explican en parte por qué las mujeres prefieren relativamente trabajos en las áreas sociales o artísticas. A más hombres puede gustarles codificar porque requiere sistematizar”, manifestó el ingeniero.

Entre los comentarios sexistas, aseguró que las mujeres tienen mayores niveles de ansiedad y menos capacidad que los hombres para tolerar el estrés, lo que a su juicio explica la menor presencia de ellas en puestos de trabajo estresantes.

El documento hace una extensa serie de peticiones que se podrían resumir en que Google debería abandonar cualquier política de discriminación positiva, ya sea de género o racial. La difusión viral del texto y su llegada a las redes públicas hicieron el resto.

El revuelo que levantó el documento en la compañía hizo que Danielle Brown, vicepresidenta de Diversidad de Google, nombrada a finales de junio pasado, difundiera un comentario oficial para intentar a apagar el incendio interno, a pesar de que, como ella misma admitía, lleva “muy poco en el puesto”.

“Muchos habéis leído un documento interno compartido por un compañero de ingeniería, con puntos de vista basados en habilidades naturales asentadas en diferencias de género. En Google se puede hablar con libertad, pero esos planteamientos son incorrectos. Y no se trata de un punto de vista u otro. Esto no lo apoya esta compañía. La diversidad y la inclusión son valores fundamentales en Google”, señaló la responsable de diversidad.

Precisamente Google ya se ha visto implicada en una polémica por cuestiones de género, un asunto que ha salpicado a más de una de las grandes compañías de Silicon Valley. A principios de este año, el departamento de Trabajo de Estados Unidos acusó a la compañía del buscador de ocultar documentación sobre una auditoría y que había estado pagando a las mujeres menos que a los hombres. Google negó esas acusaciones, aunque no ha llegado a aportar la información requerida y ha tenido que afrontar una sanción económica por ello.

Google ha hecho progresos en los últimos años en políticas de igualdad –y en esa mejora se enmarca el reciente nombramiento de Danielle Brown–, aunque parte, como muchas de las compañías de Silicon Valley, de una situación con un predominio claro de hombres blancos en los puestos tecnológicos y de responsabilidad.

La discusión sobre el sexismo en Silicon Valley, el valle tecnológico al sur de San Francisco donde se produce en estos momentos una gran concentración de las compañías más valiosas del mundo, está muy viva. Uno de los casos más conocidos es el de Ellen Pao, que denunció en los tribunales hace dos años a una firma inversora de compañías tecnológicas en la que trabajaba porque se le denegó un ascenso por razones sexistas. Las denuncias recientes afectan a varias firmas importantes, como Uber o Tesla, pero también a muchas otras más pequeñas.

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Ing. Hiddekel Morrison
Pionero en la difusión de tecnología en República Dominicana en Radio, Periódico, Televisión e Internet. Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, Especialidad en Telecomunicaciones Universidad Wisconsin Estados Unidos, Maestría en Administración de Operaciones y Postgrado en Parlamentarismo. Profesor universitario a nivel de grado y maestría, autor de varios libros entre los que se encuentra el Primer Libro sobre la Historia de las Telecomunicaciones en República Dominicana, galardonado Joven Sobresaliente de la República Dominicana año 2008 por JCI Jaycees´72, distinguido como Personajes sobresaliente de República Dominicana y “Profesional Sobresaliente por la Sociedad de Profesionales de las Telecomunicaciones de la República Dominicana (PRODETEL).

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