Japanese Prime Minister Shinzo Abe was briefed on the situation at the Fukushima Dai-ichi nuclear power plant as he toured the facility back on Sept. 19, 2013.  chief Akira Ono (4th L) in front of two tanks (back) which are being dismantled after leaking contaminated water, during his tour to the tsunami-crippled plant in Okuma, Fukushima Prefecture, northeastern Japan on September 19, 2013. Abe told Fukushima's operator to fix radioactive water leaks as he toured the crippled nuclear plant on September 19, less than two weeks after assuring the world the situation was under control. AFP PHOTO / Japan Pool  JAPAN OUT        (Photo credit should read JAPAN POOL/AFP/Getty Images)

Empleará un sistema de realidad virtual para entrenar a los técnicos que trabajan en las labores de desmantelamiento de la central nuclear de Fukushima, que sufrió un grave accidente en 2011.

Situado en el Centro de Desarrollo de Tecnología Remota de Naraha (a 12 kilómetros de la planta), el sistema cuenta con una pantalla de 3,6 metros en la que se proyectan imágenes en tres dimensiones que simulan el interior de los edificios que albergan los reactores de la central, golpeada por el sismo y tsunami de 2011.

Estos edificios son actualmente inaccesibles para los trabajadores debido a los elevados niveles de radiación, informó la agencia EFE.

Por ello, con esta tecnología se podrá “plantear un plan de trabajo idóneo para la tarea comprobando la ruta y la duración de los desplazamientos, y estimar así la exposición a la radiación”, indicó la Agencia de la Energía Atómica de Japón (JAEA), responsable del proyecto, en un comunicado.

El centro también cuenta con una réplica de la vasija de contenciónde un reactor, el cual se espera utilizar para probar e investigar métodos y tecnologías para el desmantelamiento.

Una de las labores más complicadas de todo el proceso es la extracción y almacenamiento seguro del combustible fundido y solidificado que se acumula en los reactores 1, 2 y 3 de la planta atómica.

Antes de retirarlos, se debe comprobar su estado en el interior de los reactores, descontaminar la estructura y reparar aquellas secciones por donde se esté filtrando el agua empleada para enfriarlos.

Sin embargo, los niveles de radiación son tan elevados que por el momento solo se han podido emplear dispositivos de control remoto, como robots, para acceder a las unidades dañadas.

Es por eso que JAEA espera que esta tecnología ayude a mejorar la eficiencia y la seguridad durante el complicado proceso de desmantelamiento de la central, que se estima que durará entre 30 y 40 años.

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