La revolución que no fue. La magia del marketing tiene fecha de vencimiento y en el caso de las Spectacles duró menos de lo que nos imaginábamos. Los lentes de sol de Snapchat, que tienen una cámara de video integrada al marco para filmar y transmitir imágenes en la red social, terminaron siendo un fracaso y sólo se vendieron 150 mil unidades.

Hace menos de un año, este gadget -poco útil- salió a la venta por 130 dólares y con un aspecto más cancheroque sus competidores, como las anticuadas gafas de Google. Para que los clientes -en su mayoría menores de 25 años- sintieran un grado de exclusividad, sólo estaban disponibles en máquinas expendedoras espontáneas: podías enterarte de su ubicación pocas horas antes que comenzara a funcionar.

Así, durante los primeros meses del accesorio estrella de Snapchat se generó una locura por conseguirlos y se podían observar filas interminables en los spots de compra. Pero la ambición puede cortarte las piernas y el CEO de la compañía, Evan Spiegel, lo vivió en carne propia.

Aunque en sus declaraciones oficiales aseguró que su objetivo era vender 100 mil unidades, un informe reveló que hay “cientos de miles” de gafas apiladas en una bodega y no saben qué hacer con ellas.

Los que sí las compraron, fueron los encargados de explicar el porqué del fracaso: el formato de video era complicado, cansaba a los pocos segundos de verlo y muchos se sentían “raros” al tenerlos puestos. Menos de la mitad de los usuarios que las tienen, las siguieron usando después del primer mes. Y la mayoría desistió en la primera semana de estreno.

Algunos se animaron a describir a las Spectacles como una vidriera promocional que coincidía justo con la entrada de Snapchat en la bolsa, hasta había rumores del lanzamiento de un drone. Pero lo que sí sabemos, es que Spiegel va a pensarlo dos veces antes de lanzar un nuevo accesorio.

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