Un error en el mecanismo de activación de algunos de los nuevos parlantes conectados de Google entregados a periodistas permitía que los aparatos escucharan continuamente, lo que puso de manifiesto los riesgos para la protección de datos que esconde esta tecnología.

Google solucionó el problema con una actualización de software y destacó que los dispositivos comprados por adelantado de la versión Google Home Mini no se han visto afectados por el defecto.

Aunque se trataba de solo unos pocos aparatos, el incidente reavivó los miedos de que uno podría ser espiado a través de los altavoces inteligentes. Los dispositivos, que pueden seguir las órdenes orales de los usuarios, en realidad solo escuchan cuando son activados. Para ello se utilizan palabras clave como “Ok, Google” o “Alexa”, como en los Echo de Amazon.

Al mismo tiempo, es posible activar el micrófono apretando un botón. En el caso de Google Home Mini, hay que mantener el dedo sobre la parte superior del altavoz. Fue en esa función en la que se produjo el problema: el dispositivo registraba la presión de un dedo cuando no había nadie.

El periodista Artem Russakovskii, del blog de tecnología Android Police, detectó el fallo y comprobó que el altavoz subió al servidor de Google largas grabaciones. Google desactivó primero la función en todos los dispositivos Mini.

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