Hace unas semanas quise ingresar al home banking del banco para realizar una transferencia, y me encontré con que mi clave había vencido y debía modificarla.

Me puse a pensar qué opción podía elegir, que no se repitiera con las anteriores, tuviera los dígitos necesarios, letras, números, sin datos personales ni cifras repetidas. Como resultado, lo que debía tomar unos segundos se tornó más largo de lo esperado.

Seguramente cualquier persona que es usuaria de un servicio financiero pasó alguna vez por una situación similar, que incluso se extiende a otros canales, como pueden ser la banca telefónica, el cajero automático o el aplicativo de banca móvil.

Actualmente en la mayoría de los casos necesitamos “loguearnos” con una contraseña diferente en cada uno de los canales, lo que hace aún más complejo el proceso.

Los bancos son conscientes de esto, y es por eso que, para brindar una mejor experiencia a sus usuarios, está surgiendo un nuevo paradigma respecto a cómo autenticarlos. Hablamos de la seguridad omnicanal, adaptativa y multifactor basada principalmente en el uso de biometría.

La biometría permite validar la autenticación del usuario con el rostro, voz o huella dactilar, siendo mucho más amigable y con un uso más sencillo.

A diferencia de las contraseñas estáticas, brinda una mayor seguridad a la hora de hacer transacciones bancarias por medio de diferentes dispositivos, ya que permite captar mucha más información sobre quién es el usuario y que es lo que quiere hacer.

Sin embargo, como las contraseñas, el uso de un solo tipo de biometría tiene su punto débil, ya que puede llegar a presentar un falso rechazo o aceptación.

Es por esto, que, tener un sistema de seguridad multifactor, que es la combinación de una contraseña estática con una dinámica como el software token, junto con uno o varios mecanismos de biometría es fundamental para la industria.

Este esquema debe poder adaptarse en función de la complejidad y el riesgo de la transacción, solicitando los factores pertinentes a la acción que quiera hacer el usuario.

Por ejemplo, se puede recurrir a la autenticación biométrica para acceder a los productos bancarios, pero si luego se desea hacer una transferencia a una tercera persona deberían solicitarle una contraseña adicional para esa acción en particular.

Otro aspecto de la biometría es lo que se vincula con la prueba de vida. Para garantizar que no se trate de una foto o video lo que se inserta frente al dispositivo, el celular desafía a la persona a que haga gestos como parpadear o sonreír y adicionalmente diga una palabra para que alguien no pueda tener eso pre grabado de ante mano.

En conclusión, el uso de biometría es sin dudas una gran oportunidad para la industria financiera. Principalmente porque aparece como el punto de equilibrio entre el usuario y los bancos ya que presenta beneficios transcendentales para ambas partes.

Para los bancos es fundamental ya que encuentran en la biometría una mayor capa de seguridad. En el caso de los usuarios les permite lograr una experiencia de uso realmente fácil, rápida y natural ya que requiere menor grado de esfuerzo que, por ejemplo, intentar recordar innumerables contraseñas.

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Ing. Hiddekel Morrison
Pionero en la difusión de tecnología en República Dominicana en Radio, Periódico, Televisión e Internet. Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, Especialidad en Telecomunicaciones Universidad Wisconsin Estados Unidos, Maestría en Administración de Operaciones y Postgrado en Parlamentarismo. Profesor universitario a nivel de grado y maestría, autor de varios libros entre los que se encuentra el Primer Libro sobre la Historia de las Telecomunicaciones en República Dominicana, galardonado Joven Sobresaliente de la República Dominicana año 2008 por JCI Jaycees´72, distinguido como Personajes sobresaliente de República Dominicana y “Profesional Sobresaliente por la Sociedad de Profesionales de las Telecomunicaciones de la República Dominicana (PRODETEL).

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