Con el anuncio del sistema operativo iOS 11, Appleintrodujo nuevas medidas de seguridad en sus dispositivos, ya sea el bloqueo de anuncios o la posibilidad de activar opciones de privacidad que las aplicaciones no ofrecen “per se”. Sin embargo, también desarrolló una nueva medida de protección que puede sonar sospechosa.

Se trata de DeviceCheck y permite que las aplicaciones puedan identificar y seguir el rastro de un iPhone, incluso cuando el usuario decidió borrar ese programa o incluso cuando quien usa el teléfono no es el usuario original, sino otra persona que se lo ha comprado.

Apple parece haber planteado este seguimiento de dispositivos teniendo en cuenta la privacidad del usuario, pues los desarrolladores de apps que activen DeviceCheck no pueden saber dónde está un dispositivo, sino simplemente conocer que en dicho iPhone o iPad o iPod ya se había instalado su app antes.

Esto se lleva a cabo con una huella digital que asocia dos bits de información (concretamente, 00, 01, 10 y 11) y un marca temporal con una fecha y una hora para identificar los dispositivos. Esta información estará siempre en poder de Apple y, si los desarrolladores quieren acceder a ella, tendrán que solicitarla primero.

No está claro aún si Apple borrará esta informacióncuando decida que no es útil o si permitirá que los usuarios hagan lo propio, pero los propios desarrolladores sí pueden eliminarla o editarla si así lo consideran oportuno.

Apple quiere facilitarle la vida a los desarrolladores que no quieren que los usuarios se aprovechen de pruebas gratuitas o que aquellos que han usado un dispositivo para algo fraudulento puedan seguir operando con él del mismo modo.

Sobre el papel, esta solución parece muy adecuada, en tanto que Apple y los desarrolladores registran un mínimo de información del usuario para identificar su dispositivo y evitar que, por ejemplo, se borre constantemente una “app” de noticias para usar una y otra vez su periodo de gratuidad.

Queda por ver si esta nueva herramienta se usa adecuadamente y no perjudica al usuario que, por ejemplo, adquiere un teléfono de segunda mano.

En ese caso, no está claro cómo obrará Apple ni los desarrolladores y queda sobre la mesa la posibilidad de que se perjudique de alguna manera el mercado de segunda mano.

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