Aunque la saga Grand Theft Auto no tiene la mejor fama entre cierta gente que considera su violencia perjudicial para la juventud, que su última entrega, GTA V, se utilice para educar a coches autónomos quizá les parezca un mejor uso de la simulación de vida y situaciones de conducción que propone.

No hay nada que temer: los coches autónomos no están aprendiendo a atropellar peatones ni a atracar bancos. Como publica Bloomberg, la complejidad del mundo abierto y lleno de situaciones variadas del videojuego permite que los desarrolladores de software para coches sin conductor puedan ponerlos a prueba antes de sacarlos al mundo real y comprobar cómo se las apañan.

El procedimiento es sencillo de explicar, aunque en el fondo hay una maquinaria complejísima y un montón de horas de trabajo a espaldas de gente con mucho talento. Los coches se meten dentro del juego y sus desarrolladores los ponen a prueba para ver, por ejemplo, cómo responden ante cambios de carril de tres coches del juego que van a alta velocidad. Una vez superan la simulación, hacen la misma prueba en el mundo real.

Según varios investigadores, resulta que sólo utilizar datos de pruebas sobre el terreno no es suficiente ni del todo fiable y que gracias a las simulaciones, sean con Grand Theft Auto o con otros programas, se pueden hacer experimentos todas las veces que hagan falta.

Además de entrenarles previamente, las simulaciones sirven para comprobar ycorregir los errores en el mundo real. Si un coche ha fallado al actuar en un bache o una intersección, se prueba esa misma situación en el ambiente controlado e infinito del mundo virtual y se trata de corregir.

Hay que agradecer, pues, que los videojuegos hayan alcanzado tal grado de realismo, tanto en su aspecto como en su funcionamiento interno, pues los datos generados en estas pruebas son casi idénticos a las que se hacen en situaciones reales y hacen que la tecnología avance más rápido.

Grand Theft Auto V está ambientado en una Los Santos, una ciudad que replica con ciertas libertades las calles y edificios de Los Angeles. Cuenta también con más de 250 vehículos, miles de peatones, animales, distintas condiciones meteorológicas y toda clase de carretera. Y aunque no podrá sustituir a las pruebas que se hacen en carreteras de asfalto y reales, su ayuda podría ser crucial.

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