Donald Trump no quiere desprenderse de su Samsung Galaxy. Según informa The New York Times, el electo mandatario de EE.UU. ha preferido seguir utilizando el mismo celular que lo acompañó en la campaña presidencial y no reemplazarlo por el dispositivo cifrado que le proporcionó el Servicio Secreto de su país.

Previo a la toma de mando, Donald Trump había recibido un dispositivo “seguro y cifrado” para que pueda comunicarse con sus allegados políticos. El celular había sido creado y personalizado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en ingles) para evitar que el mandatario sea víctima de hackers.

Pero ahora que ya está instalado en el cargo, se ha podido conocer que el magnate neoyorquino sigue utilizando “su inseguro y viejo Android”, desde el cual envía incendiaros mensajes a través de Twitter. Incluso, el citado medio señala que Trump pudo usar su smartphone personal para publicar este tuit desde la Casa Blanca:

 

Una investigación del portal especializado Android Central señala que el mandatario estadounidense usa un Galaxy S3, un modelo lanzado en 2012. Se trata de un equipo algo antiguo  y con software poco seguro. Cualquier asunto, conversación y simples mensajes y correos que el presidente envíe desde su móvil, Tablet o portátil pasan a ser cuestiones de seguridad nacional.

El BlackBerry de Obama. Recordemos que en el pasado Barack Obama se enfrentó a una disyuntiva parecida. El saliente mandatario no quiso dejar de usar su fiel BlackBerry en 2009. Le permitieron seguir usándolo pero limitando sus capacidades. Tiempo después tuvo que cambiarlo por un iPhone que le permitía enviar y recibir correos de un reducido grupo de personas, además de navegar por internet y leer las noticias, pero no podía usar ese móvil para hacer llamadas o recibirlas.

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