La primera cámara astronómica construida para investigar (si es que realmente existe) la intrigante energía oscura, el fenómeno que explicaría la cada vez más rápida expansión del universo, acaba de obtener sus primeras imágenes tras ocho años de planificación y construcción. Concretamente, las fotos hechas públicas por la DeCam (Cámara de Energía Oscura, en su acrónimo en inglés), instalada en el telescopio Víctor M. Blanco, en el observatorio Cerro Tololo (Chile), corresponden a una galaxia en espiral del llamado Cúmulo de Formax, situado a unos 60 millones de años luz de la Tierra.

La DeCam, que tiene una resolución de 570 megapíxeles, capturó la imagen el pasado día 12, según han informado en un comunicado los científicos del programa Dark Energy Survey (DES). La cámara pesa 11 toneladas, mide como un pequeño utilitario y “enfoca con una precisión de micrómetros”.

La construcción de esta cámara es el resultado de una colaboración internacional con destacada participación española. Entre los centros implicados están el Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC / IEEC) y el Instituto de Física de Altas Energía (IFAE), ambos en Barcelona, así como el Ciemat y la Universidad Autónoma de Madrid. El consorcio español ha desempeñado un papel clave en la construcción y puesta a punto de la electrónica de alta velocidad que realiza la lectura y control de los CCD (sensores ópticos) de la cámara. También ha diseñado el software que, por un lado, permite que el telescopio se oriente con precisión y, por otro, produce simulaciones a gran escala del universo que permiten desarrollar y probar los métodos de análisis científico.

La colaboración internacional, encabezada por investigadores de EEUU (laboratorio Fermilab), incluye también a centros del Reino Unido, Brasil, Alemania y Suiza.

Con este dispositivo, los astrónomos intentarán desvelar el misterio de la energía oscura. Ramon Miquel, investigador del IFAE y profesor ICREA de la Generalitat, explica que el objetivo de la DeCam es ayudar a entender por qué la expansión del universo se está acelerando, “que es probablemente ahora mismo el misterio más profundo en todas las ciencias”. “Estamos muy satisfechos de ver -añade- cómo, tras los esfuerzos de tanta gente durante los últimos ocho años, finalmente estamos listos para iniciar esta aventura”.

La DeCam es capaz de ver en cada instantánea la luz de más de 100.000 galaxias a distancias de hasta 8.000 millones de años luz. El mosaico de 64 CCD (dispositivos de captura de imágenes) de la cámara tiene una sensibilidad sin precedentes en el rango de luz muy roja. Conceptualmente, es el mismo dispositivo que puede encontrarse en cualquier cámara digital casera, pero con una sensibilidad infinitamente superior. A estas prestaciones se una el gran espejo del telescopio Blanco (cuatro metros de diámetro), emplazado en un lugar único de los Andes chilenos.

Todo ello “permitirá a los científicos realizar investigaciones que van desde estudios sobre asteroides en nuestro Sistema Solar hasta la comprensión de los orígenes y el destino del universo”, dice la nota informativa.

Enrique Gaztañaga, profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio, destaca que estos grandes mapas “dibujan también la historia del cosmos, como una auténtica máquina del tiempo”. “Podremos comparar el ritmo y la historia de la expansión del universo con el ritmo de crecimiento de sus estructuras. Esto nos permitirá confirmar o refutar el modelo que tenemos sobre el origen del cosmos y sus leyes fundamentales”, afirma.

Se espera que el cartografiado DES empiece este mismo diciembre, después de que la cámara esté completamente probada. En cinco años, DES creará imágenes detalladas en color de una octava parte del cielo o, lo que es lo mismo, de 5.000 grados cuadrados, para descubrir y medir 300 millones de galaxias, 100.000 cúmulos de galaxias y 4.000 supernovas.

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