Las baterías de los smartphones se han convertido en el talón de Aquiles de estos dispositivos. La conectividad y el rendimiento que ofrecen consumen de una forma acelerada las cargas. Os presentamos unos consejos básicos que nos ayudarán a extender al máximo la vida útil de las baterías.

Si un elemento de los dispositivos móviles se ha quedado rezagado en el impresionante avance vivido en los últimos años en el sector, ése ha sido la batería. Mientras los equipos integran procesadores, chips y pantallas de mejor calidad con el paso de los meses, el caminar en la mejora de las baterías es muy lento. A día de hoy las baterías de iones de litio (conocidas como Li-Ion) son las más habituales al ofrecer una mayor capacidad de almacenamiento de energía así como un menor peso.

Además, cuentan con unas características diferentes a las de las anteriores baterías de níquel, por lo que la forma de cargar unas y otras no es la misma. De hecho, mucha de la información sobre la carga de las actuales baterías es errónea, producto de la herencia de estas anteriores baterías. Por ejemplo, es muy recurrido el argumento del “efecto memoria” que tienen las baterías, un fenómeno químico que reduce la vida útil de las baterías que no se cargan por completo. Esto pasa a ser un mito en la actualidad ya que no se produce en las baterías de iones de litio.

Eso sí, hay que tener en cuenta que las baterías Li-Ion resisten entre 300 y 1.000 cargas y que ello depende de las condiciones de uso a las que las someta el usuario. Bitelia nos acerca una serie de consejos que nos servirán de mucha utilidad para prolongar al máximo la vida de nuestras baterías. Una de las recomendaciones pasa por cargar el equipo siempre que se pueda. En el caso de estas baterías, dejarlas descargadas al 0% tiene un efecto negativo, de modo que precisa de un mayor número de ciclos de carga para rellenarla por completo. Por este motivo, cuando baje de la mitad de su capacidad es aconsejable volver a cargarla. No obstante, sí se recomienda que se descargue por completo una vez al mes para ayudar a que los dispositivos sepan de forma más exacta el tiempo de carga que le resta a la batería una vez en uso.

Tampoco se recomienda cargarlas al 100%. Esto se debe a que si las dejamos conectadas a la corriente más de lo necesario provoca unos miniciclos de carga que acaban reduciendo la vida útil de la batería. Rellenarlas hasta el 80 o 90% es una buena opción.

Otro de los mitos habla de la primera carga de las baterías. A pesar de las recomendaciones de muchos vendedores, el funcionamiento en la primera carga es similar a las siguientes, por lo que no estropearemos nuestro equipo si lo cargamos por completo una vez lo estrenemos. Lo que sí es recomendable es utilizar el cargador suministrado al adquirirlo y no otro cualquiera porque podría sobrecalentar la batería reduciendo su vida.

Por último, que no por ello menos importante, un consejo para aquellos equipos en los que no necesitemos a diario la batería como pueden ser los ordenadores portátiles. Si tenemos que guardar la batería por separado del equipo es aconsejable que esté al 40% de su capacidad y en un lugar donde la temperatura sea de unos 15 grados. El calor se torna en enemigo de estos elementos.

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