Las personas con discapacidades motoras, visuales o auditivas constantemente tienen que salvar obstáculos para interactuar con las nuevas tecnologías. Y las compañías y los investigadores tratan de mejorar la accesibilidad de los productos. Ingenieros estadounidenses han logrado dar un nuevo paso al frente con un editor de texto Braille para dispositivos táctiles.

Adam Duran es un estudiante de Universidad de Nuevo México que el pasado verano visitó la Universidad de Stanford para participar en una especie de campamento para el desarrollo de nuevas ideas en colaboración con el ejército estadounidense. Junto a sus mentores Adrian Lew, profesor de ingeniería mecánica, y Sohan Dharmaraja, matemático computacional, trató de crear un sistema para mejorar la interacción entre los invidentes y los ordenadores.

Al principio, se plantearon crear un sistema de reconocimiento de textos en Braille para ‘tablets’ a través de las cámaras que suelen integrar estos dispositivos. Sin embargo, después pensaron en aprovechar las capacidades de las pantallas táctiles para crear una forma más cómoda y barata mediante la cual un invidente pueda escribir en Braille con un dispositivo informático táctil.

Existen ordenadores portátiles especialmente adaptados para la escritura en Braille pero suelen ser equipos muy caros que superan los 4.000 euros. Sin embargo, tal y como ha explicado Duran a Science Daily, un ‘tablet’ estándar “tiene muchas más capacidades por la décima parte del precio”.

EL TECLADO SE ADAPTA AL USUARIO.

De esta forma, decidieron adaptar el teclado de un editor físico de texto en Braille, que consta de ocho teclas, a una pantalla táctil. La clave de su ingenio es que el teclado no se muestra de forma rígida en el teclado, por lo que el usuario no debe buscar de forma precisa una tecla que no puede sentir en los dedos.

El nuevo invento lo que hace es crear las teclas allí donde pone las manos el usuario. Es un sistema parecido a los ‘joystick’ virtuales libres de los videojuegos para ‘tablets’, que se crean donde el usuario pone su dedo pulgar. “Elegante, ¿no?”, ha dicho Lew. “La solución es tan simple, tan bella. Es incluso divertida de ver”.

A pesar de la evidente falta de sensaciones táctiles de los ‘tablets’, tienen una ventaja con respecto a los editores de texto estándar de Braille: “Se pueden modificar”, ha apuntado por su parte Dharmaraja. “Pueden acomodarse a los usuarios que tienen dedos muy pequeños, o muy grandes”.

El invento ha recibido una gran acogida. El profesor Charbel Farhat, miembro del Departamento de Aeronáutica y Astronáutica de la Universidad de Stanford y director ejecutivo de este programa de verano, ha resaltado que “ninguna máquina para escribir en Braille puede hacer esto”. “Se trata de un auténtico paso al frente para los invidentes”, ha celebrado.

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